BIENVENIDOS

Este es el blog de José María Alegre Barriga, profesor de Cultura Clásica en el IES Profesor Hernández Pacheco de Cáceres. El objetivo del mismo es recopilar en él los recursos didácticos utilizados en clase como complemento a la enseñanza de las asignaturas de Griego, Latín y Cultura Clásica.

miércoles, 17 de octubre de 2018

a. d. XVI Kal. Nov.

El hallazgo de una inscripción en carboncillo en la pared de una casa de Pompeya podría desplazar hasta octubre la erupción del Vesubio del año 79 que acabó con la ciudad romana, que hasta ahora se fechaba el 24 de agosto.

La fecha del 24 de agosto del 79 proviene de una carta de Plinio el Joven, donde relataba a Tácito la catastrófica erupción del Vesubio y la situaba "el noveno día antes de las calendas de septiembre". Sin embargo, la inscripción encontrada en las nuevas zonas de excavaciones de Pompeya, realizada en carboncillo, está fechada a 16 días de las calendas de noviembre, lo que corresponde a un 17 de octubre. Al estar hecha en carbón vegetal, un material que desaparece rápido, los investigadores creen que la inscripción tuvo que realizarse una semana antes de la erupción, que según esta hipótesis ocurrió el 24 de octubre del año 79. Además, en el lugar de la erupción se encontraron granadas, una fruta propia del otoño. Era solo uno de los elementos que no cuadraban, además de las prendas de abrigo que vestían los cadáveres.

Tal vez algún amanuense se equivocó al transcribir la carta de Plinio el joven. Lo que es cierto es que Pompeya todavía tiene mucho que decirnos.

Yo, Julia.

El ganador de la última edición de los premios Planeta ha sido el escritor Santiago Posteguillo, muy conocido por sus exitosas novelas históricas sobre las figuras de Escipión y Trajano. En esta ocasión  ha obtenido el galardón por una novela histórica también ambientada en la antigua Roma, Yo, Julia. En esta novela la protagonista es una mujer, Julia Domna, esposa del emperador Septimio Severo, que, en un mundo de hombres, llegó a ejercer una influencia poderosa.

"En mis novelas", dice el autor en una entrevista concedida, "se puede ver una evolución en el interés por los personajes femeninos. No hace falta inventarse mujeres importantes en la historia, porque existen muchas silenciadas por el mero hecho de que la historia la escribían hombres. Julia Domna era una mujer joven, inteligente, intrépida, valiente, que consigue insuflar más ambición a su marido, el emperador Septimio Severo, hasta el punto de que, al ser joven, no sabemos si le exigirá demasiado, puesto que Severo solo querrá darle todo lo que pida... Era una mujer fascinante, la emperatriz filósofa la llamaban, por su gusto de rodearse de gente inteligente, lo que es de por sí señal de astucia. Incluso los soldados la bautizaron como la madre de los ejércitos, lo que deja clara su cualidad como líder. Y todo con apenas 20 años."

El médico Galeno,  perteneciente al círculo de intelectuales que rodeaba a la emperatriz, será el narrador de la historia, que, si está tan bien documentada como las novelas históricas anteriores del autor, sin duda merecerá una lectura detenida.

Por otra parte, nunca está de más que en los tiempos que corren se llame la atención sobre personajes del mundo clásico que dejaron huella y que merecen ser recordados, sobre todo si se trata de mujeres influyentes.


domingo, 2 de septiembre de 2018

Escuela con Clásicos: concentración el 8 de septiembre en Madrid.


Convocada por la Plataforma Educativa Escuela con Clásicos y apoyada por una larga lista de asociaciones relacionadas con el estudio, la divulgación y la enseñanza de la cultura y las lenguas clásicas, el próximo sábado 8 de septiembre a las 12 tendrá lugar en Madrid una concentración ante las puertas del Ministerio de Educación (C/Alcalá, 34) para mostrar la disconformidad por la situación en la que se encuentran las lenguas clásicas en el sistema educativo actual, y reclamar un trato justo para estas materias, los alumnos que desean cursarlas y los profesores que las imparten. En la nota de prensa de la convocatoria se recogen todos los pormenores de la concentración.

Desde que al comienzo del curso pasado en el IES Abdera de Adra se impidió a alumnos de 1º de bachillerato cursar Griego I, aunque había en el centro los recursos necesarios para ello, no han dejado de levantarse voces de colectivos y particulares invocando la necesidad de tomar medidas, incluyendo la de la movilización, para reclamar una mayor presencia y protección de las humanidades en nuestro sistema educativo. No deja de ser una paradoja que en otros países con menos vínculos hacia la cultura y lenguas de los clásicos, estas enseñanzas tengan mucho mayor peso en sus sistemas educativos. 

Por desgracia, en nuestro país, tal vez por nuestra pasividad o incapacidad para organizarnos, solo la filosofía se convirtió estos últimos años en el abanderado de la formación humanística y consiguió reforzarse ante una situación difícil. Sin embargo, nadie hizo referencia a la enseñanza de las lenguas clásicas como un pilar fundamental, el más fundamental, en dicha formación. Por tanto, ahora es el momento de poner todos de nuestra parte y contribuir, cada uno en la medida de sus posibilidades, a exigir soluciones razonables y coherentes a la encubierta y silenciosa desaparición de una formación no solo fundamental, sino también de excelencia, como es la que ofrece el itinerario de humanidades, en el que la enseñanza del griego y el latín deben seguir siendo sus mejores señas de identidad.

Llevo ya una semana, como cada final de vacaciones, con la incertidumbre recorriendo mis entrañas. No lo puedo evitar. No sé si tendré alumnos suficientes para completar mi horario, si al final se habrá formado un grupo de Griego en 1º de bachillerato, si deberé impartir otras materias afines. No sé si este curso ocurrirá en mi centro lo del curso pasado en Adra. Por eso, el 8 de septiembre tal vez sea  el momento de abandonar los lamentos y empezar a levantar las voces de una vez por todas.