BIENVENIDOS

Este es el blog de José María Alegre Barriga, profesor de Cultura Clásica en el IES Profesor Hernández Pacheco de Cáceres. El objetivo del mismo es recopilar en él los recursos didácticos utilizados en clase como complemento a la enseñanza de las asignaturas de Griego, Latín y Cultura Clásica.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Verba Volant continúa en las ondas.

Este curso podremos seguir contando con la sección radiofónica dedicada al latín y a la cultura clásica Verba Volant que el profesor Emilio del Río coordina desde el 2012 y que hasta ahora podía escucharse los domingos en No es un día cualquiera, programa dirigido por la periodista Pepa Fernández en RNE. A partir de septiembre de 2019, tras los cambios surgidos en RNE, la sección se emite los viernes a las 11 de la mañana en el programa Las Mañanas de RNE. Por tanto, podremos seguir aprendiendo también este curso latín y cultura clásica a través de las ondas. Sin duda es una buena noticia y agradecemos a Pepa Fernández y a Emilio del Río el que mantengan una temporada más esta sección que tanto gusta y motiva a nuestros alumnos.

Para abrir boca, aquí puede accederse al primer Verba Volant de esta nueva temporada, emitido el viernes 6 de septiembre, donde Emilio del Río explica, entre otras cosas, por qué el viernes es el día del amor.

martes, 10 de septiembre de 2019

Un paseo en latín por Herculano.

Daniel Pettersson nos guía en latín por la ciudad romana de Herculano que ha visitado este verano. Tal vez debamos considerar la posibilidad de visitarla este curso junto con su ciudad hermana, Pompeya. Lo vamos pensando. El vídeo, que podéis encontrar en Latinitium, tiene subtítulos en latín y en castellano.





viernes, 28 de junio de 2019

IN PERPETVVM, MAGISTER, AVE ATQVE VALE.


 
Cuando era todavía un niño quería ser naturalista. Veía en la televisión todos los programas del Hombre y la Tierra y mi héroe por aquel entonces era Félix Rodríguez de la Fuente. Recuerdo cuánto me afectó la noticia de su muerte una mañana de marzo de 1980. Tenía yo 15 años. Fue Félix el espejo en el que yo quería mirarme. No tenía ninguna duda. Hoy, casi cuarenta años después, soy profesor de lenguas clásicas en un instituto de enseñanza secundaria. Lejos quedaron aquellas colecciones de insectos del aprendiz de entomólogo, las lecturas incansables de los cuatro volúmenes de la Historia Natural del Instituto Gallach que ocupaban una de las estanterías de la salita de casa de mis padres, o la guía de aves de Europa y los prismáticos.

De este giro de 360 grados es Gregorio Herrera García de la Santa el culpable. Por aquel entonces el latín era una materia obligatoria para todos los alumnos que cursaban bachillerato. Aquella lengua, la cultura y la historia del pueblo que la utilizó y la legó prácticamente a casi toda Europa me cautivaron por sí mismas. Sin embargo, no tengo ninguna duda de que fue Goyo, mi maestro, el que logró despertar mi entusiasmo por el mundo clásico durante aquellos tres años en los que fui su alumno. Era un docente especial, diferente a los demás. De aspecto bonachón, hombre tranquilo, más Sancho Panza que Quijote, con unas gafas que le aportaban un aire intelectual y siempre con una cartera en bandolera que junto a su barba y media melena no dejaban duda de su progresía. En los márgenes de mis libros de textos de aquellos años todavía se conservan algunas caricaturas suyas dibujadas en los ratitos en los que algunos intentaban resolver el puzle de algún fragmento de la Guerra de las Galias. En sus clases se podía hacer prácticamente de todo, eso sí, siempre y cuando se estuviera en silencio y se participara y atendiera. Recuerdo que no nos dejaba coger el bolígrafo para tomar notas hasta que terminaba su explicación. Decía que así manteníamos mejor la atención. A veces les aconsejo lo mismo a mis alumnos, aunque sin mucho éxito, para qué vamos a engañarnos. Nunca levantaba la voz. Callaba hasta que callábamos. A veces su silencio se prolongaba durante algunos minutos, pero no se rendía hasta que con él enmudecían nuestros murmullos. Sus lecciones amenas, pero sin dejar de lado el trabajo intenso que debía dedicarse a los textos de César y Virgilio. Todavía en la facultad me sirvieron aquellos apuntes suyos de sintaxis latina básica. Con las diapositivas que él mismo realizaba y que nos proyectaba con frecuencia en el aula nos enseñó a ver más allá de los libros. No sé si es un falso recuerdo, pero Goyo, proyector y carro de diapositivas me vienen en un mismo paquete a la mente. Me pregunto cómo hubiera aprovechado hoy la cantidad y variedad de recursos tecnológicos que existen para reforzar el aprendizaje de los alumnos. En aquellos años sin duda fue un profesor bastante innovador.

Pero no fue solo un maestro dentro del aula. Si Goyo ha sido y es algo especial en mi vida y en la de muchos de sus alumnos es porque también fuera del instituto nos ayudó a seguir creciendo y madurando. Uno de los recuerdos más agradable de mi adolescencia y juventud es el de las Marchas de Goyo, como llamábamos en El Brocense a las marchas que él, un gran aficionado a la arqueología, organizaba para recorrer las calzadas romanas, sobre todo la Vía de la Plata, y estudiar y recuperar el patrimonio histórico y arqueológico del mundo romano en Extremadura. La primera de ellas (ya no sé si fue exactamente la primera) fue épica, de Cáceres a Mérida, cuando todavía la Vía de la Plata o el Camino Mozárabe no estaba bien señalizado. Imaginen casi 100 alumnos de bachillerato y muy pocos profesores (era una verdadera osadía para ellos) a pie con unas mulas y un arriero (no sé de dónde salieron) recorriendo una distancia de 70 kilómetros en 6 días. La comida de esta y de todas las demás era cosa de Nino, que todavía hoy regenta el bar del instituto y que no faltaba nunca como cocinero en aquellas caminatas. Vaya aventura. Fue toda una proeza llegar por fin al teatro romano de Mérida y realizar allí el acto fundacional de la Asociación Arqueológica Adaegina, que hoy es la Asociación de Amigos del Museo de Cáceres, elevando una plegaria a la diosa Adaegina y derramando mulsum sobre algún ara improvisada y, por supuesto, dentro de nuestras gargantas. Luego vinieron otras: de Puerto de Béjar a Carcaboso pasando por Cáparra, Monfragüe, Piedras Albas, Alcántara... Se entremezclan los recuerdos. De lo que estoy absolutamente seguro es de que todos esperábamos ansiosos la llegada de la primavera, por aquel entonces casi siempre lluviosa, para participar en las marchas de Goyo. En ellas se reforzaron lazos de amistad, surgieron los primeros amores adolescentes (algunos de los cuales todavía hoy perduran), disfrutamos de la naturaleza que brotaba en esas fechas, del patrimonio histórico y arqueológico, y practicamos actividades saludables muy alejadas de las discotecas de Torremolinos. De mi vida de estudiante son los mejores recuerdos de los mejores años.

Después seguimos juntos en la Asociación Arqueológica Adaegina organizando ciclos de conferencias o colaborando en campañas de excavaciones. La sede era la casa de Goyo y una simple carpeta custodiaba todo el archivo. Nos transmitió su pasión por la arqueología y gracias a él participamos durante nuestros años universitarios en campos de trabajo que se organizaban durante el verano en sitios arqueológicos. Recuerdo como si fuese maná del cielo el bocadillo y la cerveza helada a las 11 de la mañana bajo una encina en el peristilo de la villa romana de Monroy haciendo una pausa en aquellos tórridos veranos de la dehesa extremeña. También estuvimos en Cáparra, cuando Enrique Cerrillo reemprendió las tareas de excavación de la ciudad romana en el valle del Ambroz. En aquel año apareció una cabeza de Hermes, hoy en el museo de Cáceres, que supuso la garantía de la continuidad de los trabajos. Nos alojábamos en el poblado de los trabajadores de la central hidroeléctrica, ya casi abandonado, donde la Liga por la Educación y la Cultura Popular, a la que Goyo pertenecía, tenía un edificio habilitado para sus campamentos de verano.

Hace algunos años, cuando se cumplieron los 25 de la fundación de la Asociación Arqueológica Adaegina, se conmemoró el evento, como no podía ser de otra manera, con el recorrido de la Vía de la Plata desde el Cruce de las Herrerías hasta Cáceres en varias etapas. Recuerdo que participamos junto a los miembros actuales de la asociación también algunos antiguos alumnos de Goyo y volvimos a revivir aquellos momentos gloriosos de nuestra adolescencia. Pasando Aldea del Cano puede verse en la calzada un falso miliario con una inscripción que recuerda el momento.

Fue Goyo también el que me llevó por primera vez a Grecia, a mí y a otros tres que decidimos estudiar filología clásica. En aquel renault 11 en el que se aprovechó todo el espacio cargamos todas las provisiones, las tiendas de campaña, el equipaje y todo lo necesario para subsistir y abaratar costes. Todavía hoy no dejo de asombrarme de nuestro atrevimiento. Durante un mes de agosto de hace muchos años atravesamos Italia y recorrimos casi toda Grecia para disfrutar de aquellos lugares que hasta entonces solo conocíamos en nuestros libros. Más tarde regresé de nuevo con él, una amiga y mi mujer. Fue otro viaje muy intenso. Para mi mujer y para mí casi otra luna de miel. De este no recuerdo el modelo del vehículo, solo sé que también era el de Goyo.

Hace una semana un mensaje al móvil me anunciaba la noticia de su muerte. Ni siquiera sabía que estaba enfermo, aunque lo había echado de menos en algún concierto de la Orquesta de Extremadura en los que a veces coincidíamos, cuando mis padres están de viaje y me dejan sus abonos. No quería creerlo: era uno de mis inmortales, como yo digo, de esas personas que, aunque por las circunstancias se apartan de tu camino, siguen siendo un referente; de los que no puedes, o no quieres, imaginar que algún día se marcharán.

No sé si alguna vez te dije, Goyo, que buena parte de lo que soy te lo debo a ti, aunque supongo que podías intuirlo. Fuiste maestro de muchos de nosotros. Estoy triste, porque se ha ido una persona a la que estimaba y respetaba, a la que estaré siempre muy agradecido por todo lo que me enseñó. Soy profesor de lenguas clásicas y no naturalista como deseaba en mi niñez, pero no me arrepiento en absoluto. Gracias a ti leí los hermosos versos de Virgilio, caminé feliz sobre las vetustas piedras de las vías romanas y miré de cerca emocionado por primera vez los mármoles del Partenón. Todavía en mis clases comparto con mis alumnos muchas cosas de las que aprendí y experimenté contigo. Tu camino ya terminó, pero en el mío y en el de muchos otros no serán pocas las ocasiones en las que todavía se cruce la figura de un hombre con una cartera en bandolera.

GRATIAS·PLVRIMAS·MAGISTER
IN·ANIMA·MEA·ERIS·IN·PERPETVVM
S·T·T·L

viernes, 17 de mayo de 2019

Valete, dilectissimi discipuli.

Hoy es el último día de clase con mis alumnos de segundo de bachillerato. Bueno, ni siquiera eso, la verdad es que vienen a hacer un examen de latín, porque el magister quería que siguieran trabajando algún texto y estudiaran un poco más los temas de literatura, esos que tenemos que meter casi con calzador y que pugnan en sus cabezas con las fechas de la historia de España y las características del Renacimiento. Ya están muy cansados. Veremos a ver. Hoy es el último día de clase y debería estar contento por haberme librado de ocho horas semanales. Pero no. Hoy se va un grupo de alumnos con los que he compartido estos tres últimos años y a los que aprecio mucho. Me han enseñado cada día que nuestros jóvenes saben lo que quieren, que son muy responsables y que tienen ganas de seguir creciendo, a pesar de que en ocasiones se vean obligados a ir a contracorriente. 

A veces dar clases es muy duro. No lo niego. Pero otras veces es un enorme regalo. Yo, por mi parte, espero haberles enseñado no tanto el griego, el latín o la cultura clásica, sino aquello a lo que las humanidades contribuyen por encima de todo: a ser mejores personas. Como a tantos otros, los echaré de menos. Y en los últimos días de agosto, cuando los profesores de clásicas consultamos el oráculo y lanzamos temerosos la pregunta de si tendremos alumnos, me acordaré, para consolarme, de cuánto disfruté en mi trabajo estos últimos años.

Espero que no me reprochen el no asistir a la cena de la graduación, pero es que lo de la etiqueta no es lo mío. No sé si compensará este pequeño detalle que les dejo aquí, para que tengan un recuerdo del tiempo que hemos pasado juntos en la Domus sapientiae.

Valete, dilectissimi discipuli. Fortuna semper vobis faveat. Magister in animo suo vos memorabit.





Puede descargarse el vídeo también  aquí y aquí. Y la presentación en este otro enlace.






lunes, 13 de mayo de 2019

Con Emilio del Río


El día 6 de mayo los alumnos de latín y griego de 1º y 2º de Bachillerato asistieron a la conferencia que el profesor Emilio del Río impartió en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres con el título “El sorprendente origen de nuestras palabras”. Con divertidos ejemplos demostró que hoy en día el latín sigue estando muy presente en nuestras vidas y que no está de más saber latín para poder entender mejor no solo nuestra lengua, sino el mundo que nos rodea.

Desde que comenzó la sección de Verba Volant en RNE los alumnos de latín del Pacheco la escuchan cada semana y ha sido muy agradable poder saludar a su conductor personalmente, que ahora se encuentra de gira por las diferentes ferias del libro presentando su libro Latín Lovers. Al final de la conferencia Emilio del Río departió amablemente con los alumnos, les firmó su libro y se fotografió con ellos para tener un recuerdo del encuentro.

Gracias, Emilio, por ayudar a difundir la cultura clásica.

domingo, 28 de abril de 2019

Olimpiadas de Lenguas Clásicas 2019

Alumnos de 2º de Bachillerato de Latín y Griego.
El día 8 de abril se celebró en la Facultad de Filosofía y Letras de la UEX una nueva edición de las Olimpiadas de Lenguas Clásicas organizadas por la Sección Extremeña de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, en las que participaron unos 200 alumnos de 2º de bachillerato provenientes de todos los centros de Extremadura. En esta ocasión, como casi siempre, acudieron todos los alumnos de latín y griego del IES Profesor Hernández Pacheco y realizaron las dos pruebas propuestas, una de griego y otra de latín. Estas pruebas se diseñan siguiendo las directrices de la EBAU y consisten en la traducción de un texto en griego y en latín de cierta dificultad sobre el que se realizan cuestiones de morfología y sintaxis, en una pregunta sobre etimologías o gramática histórica y, por último, en resolver cuestiones sobre literatura grecolatina. 

Lourdes García Martín, ganadora del tercer premio en Griego.
En realidad, aunque se compite y hay alumnos premiados en ambas modalidades, tres en griego y tres en latín, el objetivo esencial de las olimpiadas es facilitar a todos los alumnos la posibilidad de entrenarse para las pruebas de la EBAU y comprobar cuál es el nivel de conocimientos que han adquirido y cómo están de preparados. Casi todos salen muy satisfechos y con confianza para seguir trabajando en la última recta del curso con los ánimos renovados.

En nuestro caso, los resultados han sido muy buenos y hemos podido comprobar que estamos trabajando bien y que podemos hacer frente sin dificultad a las pruebas que nos esperan. Además, una de nuestras alumnas, Lourdes García Martín, ha obtenido el tercer premio en la modalidad de griego y esto nos ha alegrado mucho más a todos. El galardón lo recogió el viernes 26 de abril en un acto en el que la Facultad de Filosofía y Letras festejaba el día de San Isidoro de Sevilla, su patrón; acto presidido por el rector de la UEX y el decano de la Facultad y en el que el académico de la RAE Pedro Álvarez de Miranda impartió una conferencia sobre el género gramatical y el género natural.

Gracias a los organizadores por su trabajo, y enhorabuena a todos los participantes, a los ganadores especialmente, y a mis alumnos en particular, porque, a pesar del exceso de trabajo y de las presiones, siempre están dispuestos a participar en todo lo que les propongo, demostrando que, frente a las etiquetas que injustamente nos cuelgan, no falta la excelencia en las humanidades. Para mí son todos unos campeones.



viernes, 5 de abril de 2019

Festival Juvenil de Teatro Grecolatino de Mérida

https://photos.app.goo.gl/9qRB6UwVgP2bRCfHA
Ayer acudimos a las representaciones de Medea y La Paz. Es siempre emocionante ver el teatro romano de Mérida lleno de color y entusiasmo, de miles de jóvenes venidos de todas partes a sentarse en los mismos lugares  que en otro tiempo ocuparon ciudadanos de la antigua Augusta Emerita. Si además de eso se cuenta con un tiempo agradable, todo está preparado para que pueda disfrutarse de la representación.

Mis alumnos no tienen por qué mentirme y hoy en clase han comentado que las obras les gustaron mucho. A casi todos más la tragedia que la comedia, como casi siempre. Y es que Medea estuvo muy bien representada. Destacan mis alumnos la armonía y sincronización del coro y la interpretación de la protagonista. Es verdad que algunos esperaban un carro tirado por dragones al final o un mensajero que no apareció, pero es que todo no puede ser. Sí echamos de menos algo más del texto de Eurípides, pero no vamos a discutir aquí la libertad de las adaptaciones para un público juvenil que se mantuvo entregado y atento durante toda la representación. En esencia, los elementos de la tragedia griega estaban presentes. Tal vez, dicen mis alumnos, no debía haberse mostrado una Medea sin juicio y enloquecida al final, porque ellos creen que Eurípides en todo momento presenta un odio racional y meditado, y eso es lo que más nos cuesta ver como seres humanos: que el odio puede ser más fuerte que el amor sin que intervenga para nada la locura.
https://photos.app.goo.gl/9qRB6UwVgP2bRCfHA

En cuanto a la comedia, los alumnos de segundo de bachillerato no dejaban de mirarme durante la representación negando con la cabeza. Sobre todo durante el prólogo de la obra. A mí me estaba gustando. Posiblemente no se esperaban un lenguaje tan soez y chabacano, pero es un rasgo que está en el texto de Aristófanes. Lo mismo ocurre con la caracterización de los personajes mediante el lenguaje, muy de campesino de la Extremadura más rural. Otra cosa es el empeño de hacer femenino hoy todo lo que se nos ponga por delante. Pero el que Trigeo se convierta en Heliodora y Cosecha en Fruto tampoco es tan determinante. Posiblemente ni siquiera ha habido una segunda intención y todo se debe al simple reparto de papeles. Hoy, hablando más tranquilamente, hemos visto que todos los elementos de la comedia antigua estaban presentes en esta versión representada por el grupo de teatro del IES Siberia Extremeña de Talarrubias: la crítica social y política entremezclada con la chanza y la broma, sin que falten lo obsceno y escatológico, cuyo germen está en el mismo origen de la comedia. En cuanto a los actores, les gustó mucho la chica que hacía el papel de Heliodora-Trigeo y la que representaba a la Guerra. La puesta en escena también les ha parecido adecuada y muy semejante, según ellos, a la de la obra original. Eso sí, no saben por qué el escarabajo se ha sustituido por una mosca verde. Dicen que tal vez ya no se ven escarabajos peloteros y que los jóvenes no sabrían ni qué tipo de coleópteros son. Pues puede ser. De lo que no cabe duda es de que la fantasía y la alegoría utilizadas por Aristófanes estuvieron ayer sobre el escenario del teatro. La música, de temas que todos ellos conocían, y la voz en directo de los actores en las partes cantadas les agradó y les mantuvo atentos y animados.

Mis alumnos, es verdad, no tienen por qué mentirme y si ellos, los de 4º, 1º y 2º de bachillerato, dicen que les gustaron las dos obras, es que el objetivo se ha conseguido inequívocamente. Por la mañana, se emocionaron con los famosos versos de Eurípides puestos en boca de Medea: Necios, preferiría tres veces luchar con el escudo que parir una sola vez; y por la tarde, se sorprendieron y divirtieron con las boñigas del moscardón, el higo seco de Heliodora-Trigeo y la explícita erección de Fruto-Cosecha.

Enhorabuena a los organizadores, que siguen sin vacilar año tras año trabajando para que todo esté a punto, y al grupo de teatro del IES Siberia Extremeña por el regalo de estas dos versiones de los clásicos.

Puede accederse a una galería de imágenes pulsando aquí.